"En mi empresa lo importante son las personas"

A sus 26 años, Ángel Hurtado sabe lo que es trabajar y codirigir una empresa. El negocio familiar de máquinas de coser domésticas e industriales en la que aplican los principios de la Economía de Comunión. Un joven granadino con mucha iniciativa y ganas de cambiar la economía desde lo cotidiano. 
 

"Cuando conocí la Economía de Comunión me sentí identificado completamente con su ideología y dinámica de trabajo que  se basa en una sostenibilidad económica alejada del capitalismo.

Desde hace 4 años trabajo con mi padre en una tienda de máquinas de coser domésticas e industriales y cuando llegué pensé como podía aplicar la Economía de Comunión en mi trabajo.

En un año o quizá dos él seguramente se jubile y tenga que quedarme yo a cargo del negocio, para mi es una gran oportunidad para centrar el valor de la persona, atender al cliente de una forma que se sienta completamente a gusto con el negocio, ya sean clientes o futuros compradores.

En este negocio existe mucha competencia y trabajos sumergidos, en los que al no requerir infraestructura, ni pagar impuestos tienen más ahorro. No es fácil lidiar con esa gente que no busca una postventa, una relación comercial o que simplemente van a comparar precios. Nosotros preferimos pensar en destacarnos del resto, siendo quizá un poco más caros (no con la idea de ganar más dinero), pero teniendo la garantía de que el trabajo debe salir perfecto. Mi padre me dice siempre que cuando hagas algo lo hagas como si fuese para ti mismo y por supuesto, no devaluar o infravalorar el trabajo que estás realizando. Nosotros decidimos ofrecer un buen servicio y darle al cliente todas las garantías de que aunque page un poco más, no tendrá ni un solo problema.

"Recogemos las máquinas que la gente va a tirar, las arreglamos y mandamos a familias necesitadas"

Una vez escuché que realmente sientes la EdC cuando ves esa pobreza y sientes la necesidad de ayudar. En mi tienda también dentro de lo que podemos, recogemos las máquinas que la gente va a tirar, las arreglamos y mandamos a familias necesitadas. En el Congo por ejemplo, ya hay 23 familias comiendo gracias a esas máquinas que mandamos. Más que mandarles dinero, se trata de dignificar a la persona dándoles las herramientas para que puedan sentirse útiles por sí mismos.

Podríamos coger esas máquinas que quieren tirar y desguazarlas para vender sus piezas y así ganar más dinero, pero nos sentíamos con esa necesidad de poder contribuir de alguna forma a ayudar a gente que lo necesite.

Ahora mismo a pesar de que hay crisis nosotros no podemos quejarnos demasiado ya que cuando las ventas caen, las reparaciones aumentan y viceversa.

Para nosotros no se trata de ganar más y actuar como hace la mayoría de la sociedad capitalista, sino de realmente poner a las personas en el centro de la empresa, creando un apoyo tanto personal como profesional y sobre todo, dando una calidad sincera y humana a las relaciones que en el día a día construimos".

Submit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn