Reflexionando sobre Grecia

Ante el pensamiento casi unánime de la prensa económica, Luigino Bruni nos invita a hacer una lectura de los acontecimientos que se están produciendo en Grecia durante las últimas semanas en una clave diferente.
 

"Respecto a la situación de Grecia, cada vez me viene más a la mente la parábola del Siervo despiadado: “el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: "Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré." Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: "Paga lo que debes." Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: "Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré." Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: "Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?" (Mt, 18 23-33)

A Italia y Alemania, el resto de países europeos les perdonaron mucho al final de la II Guerra Mundial, cuando su deuda humana, ética, económica... eran infinitas (nazismos, fascismos, holocaustos, destrucción del patrimonio artístico de centenares de ciudades europeas...). J.M. Keynes, no lo olvidemos, también por la experiencia de los efectos de las deudas excesivas de la Primera Guerra Mundial (nazismo), intercedió y obtuvo una quita enorme de las deudas de guerra, lo cual permitió los milagros económicos alemanes e italianos de la postguerra. Tampoco olvidemos que Europa nació poniendo en común aquellos recursos, el carbón y el acero, que alimentaron las guerras mundiales, también para decir: 'nunca más a la guerra', gracias a la unidad económica.

Ahora estamos en el papel del siervo despiadado, que olvida todo lo que a él se le ha perdonado y se comporta como un verdugo hacia los que deben una deuda muy inferior (Grecia). Miro con simpatía la suscripción popular europea (al modo de un telemaratón) que tiene por objeto recaudar de los ciudadanos el dinero necesario, dada la miopía e incapacidad de los estados y las instituciones internacionales (el FMI tiene un gran peso y está controlado casi exclusivamente por los EEUU) que, si quisieran, podrían hacer mucho en este sentido. La Europa de los ciudadanos salvará a la Europa de los no-gobiernos".

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