Esperanza ante la crisis

Bajo el título “Crisis… ¿y tú qué?”, un grupo de cerca de sesenta jóvenes procedentes de toda España, se ha reunido entre los días 2 y 5 de abril de 2015 en el Centro Mariápolis Luminosa, en Las Matas, Madrid, para estudiar las causas y los efectos de las crisis.


Algunos no se conocían previamente pero el ambiente que se respira ya en los primeros instantes es muy abierto y acogedor. Provienen de toda España y llevan meses preparando esta escuela, en la que quieren observar las distintas crisis por las que pasa el ser humano desde los puntos de vista de la antropología, la psicología, la teología y la economía. 

Para ello han invitado a expertos en cada uno de los campos que, juntos, han elaborado dinámicas que les ayudarán a lograr esa visión de conjunto.

Desde el inicio, la escuela se muestra esperanzadora: las crisis son necesarias para el cambio y pueden ayudar al crecimiento personal y como sociedad. 

Comienza con la definición de crisis y el trabajo conjunto de estos jóvenes, que se encuentran en la franja de entre 17 y 30 años de edad, les va ayudando a comprender que no hay que asustarse de las crisis, ya que, en la mayoría de los casos, si se saben utilizar, suponen un abandono de la “zona de confort” que permite ganar en autoestima, sabiduría y, por tanto, felicidad. 

En el análisis de las causas de las crisis económicas, se encuentran las derivadas de relaciones contaminadas que se dan en el mundo de la empresa, en las que se busca el propio interés y no se pone a la persona en el centro.

El trabajo en pequeños grupos y en distintas temáticas ayuda a encuadrar los varios aspectos de lo que supone una crisis. Aunque muchos llegan con una imagen distorsionada, causada por los medios de comunicación que resaltan solo los aspectos negativos, expresiones como “optimismo”, “oportunidad”, “luz al final del túnel”, “aprendizaje”, “felicidad”, “estímulo” o “reto” se van abriendo paso.

Los testimonios de unos y otros van aportando luz al problema y demuestran que nos encontramos ante un cambio de era y que el mundo está en manos de los que persiguen un sueño alto. Períodos de reflexión personal ayudan a cada uno de los participantes a encontrar ese sueño por el que merezca la pena dar la vida.

Distintos talleres permiten el trabajo por grupos de interés. Entre ellos, se ha invitado a la Economía de Comunión, a cuyo taller participan 17 de los jóvenes, que muestran sus inquietudes, formulan preguntas acerca del emprendimiento, de cómo montar una empresa, cómo actuar en el mundo laboral bajo los principios de la Economía de Comunión… En él están presentes dos de las jóvenes que irán próximamente a la Escuela y Congreso Internacional de Nairobi y varios muestran interés por la Summer School que tendrá lugar en Praga en agosto de 2015 pero, sobre todo, en vincularse estrechamente con la Economía de Comunión, como un camino para realizarse laboralmente como personas.

 

Los jóvenes se han despedido y han regresado a sus casas con la conciencia de que pueden crear su propio futuro y, aprovechando las crisis a su favor, ser los protagonistas de una nueva época: la era de la fraternidad. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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