“Quien ama a los pobres tiene que preocuparse por la economía”, Luigino Bruni.

Luigino Bruni en el II Encuentro Diocesano contra el Paro, Sevilla 2015
Conclusiones del II Encuentro Diocesano "Contra el parado, activa tu conciencia" celebrado durante el viernes 20 de febrero y la mañana del sábado 21 en Sevilla. Unas jornadas que tuvieron como eje la Economía de Comunión y en la que participó el profesor y coordinador internacional de la EdC, Luigino Bruni.

Más de 250 personas participaron en estas segundas jornadas organizadas por la Diócesis de Sevilla cuyo eje central de reflexión fue la Economía de Comunión, una alternativa a la economía actual que persigue la inclusión de los desempleados en el mundo laboral, a través de  empresas que ponen en el centro la persona y que comparten sus beneficios para contribuir a que en el mundo no haya ningún necesitado.

 

"Un pobre, mientras no trabaje, nunca dejará de ser pobre"

Durante la tarde del viernes, Luigino Bruni, Doctor en Economía y responsable del proyecto Economía De Comunión, lanzado por Chiara Lubich en 1991, presentó las bases de esta propuesta que ya es palpable en más de 800 empresas en todo el mundo.

 

Para Bruni, el fundamento de la Economía de Comunión es la vocación del empresario: alguien que se siente llamado a crear un proyecto pensando en cumplir un sueño propio que implica el bien del otro, no la obtención de riquezas. Así, mostró una gran preocupación por la gran pérdida de empresarios que se está dando en muchos países latinos y en el sur de Europa: “Hemos perdido demasiados empresarios porque se han convertido en especuladores. Gente que nació con proyectos terminó mutando para querer ganar dinero. La función principal del empresario debe ser el proyecto, no el dinero”.

 

El empresario debe ser innovador y saber convivir con el riesgo. Sin embargo, según Bruni, la Economía de Comunión precisa, además, dos características imprescindibles:

  1. "Sufrir de dolor de estómago". Ver situaciones de pobreza y sufrir por un mundo equivocado. Y este sufrimiento debe hacerles reaccionar.
  2. "Sentir el compromiso de reducir la pobreza". No sólo dando dinero, sino dando trabajo a los pobres. Porque un pobre, mientras no trabaje, nunca dejará de ser pobre.

 

De esta forma, Luigino Bruni finalizó haciendo un llamamiento a todos los cristianos a preocuparse por la economía y alentando a la creación de nuevos empresarios que, movidos por la vocación, colaboren con la situación de desempleo que tanto afecta a la sociedad actual.

 

Durante la mañana del sábado, se explicó cómo se concreta la Economía de Comunión a través del testimonio de Elena Bravo, empresaria y creadora de La Miniera, un centro de atención diurna para mayores basado en este proyecto económico, en el que se pone como centro a la persona empleada, que es mirada, tenida en cuenta y valorada como tal.

 

Elena Bravo que ha acompañado a Luigino Bruni durante su visita a Granda y Sevilla, aseguraba que estos días han sido renovadores para ella: "He vuelto a descubrir la actualidad del proyecto de Chiara para las necesidades de la sociedad en este momento. He visto cómo incide en los jóvenes, que se sienten esperanzados, atraídos a ser protagonistas. Con un lenguaje abierto a todos, atrayente, nuevo, profundo, que te hace sentir capaz de contribuir con tu vida en esta nueva economía. Particularmente, me he sentido de nuevo en vocación de empresaria de Economía de Comunión".

 

En las jornadas también intervinieron Alfonso Alcaide, militante de la HOAC, y José García Caro, consiliario de la HOAC y sacerdote en San Pío X, quienes hablaron sobre los trabajadores excluidos y la espiritualidad del compromiso solidario, respectivamente. Para finalizar, tomaron la palabra la Delegación diocesana de Migraciones, la HOAC y la CONFER para compartir sus experiencias de lucha contra el paro.

 

Un encuentro que concluyó cun un MANIFIESTO y una invitación a la comunidad cristiana y a la sociedad en general, a preocuparse por la situación de precariedad laboral y desempleo que actualmente afecta a más de cuatro millones y medio de personas en España, un millón en Andalucía y casi doscientas cincuenta mil personas en Sevilla.

 

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