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Actualidad

"Pasar del individualismo a la colectividad"

Enrique Pacheco es empresario de Economía de Comunión desde hace más de 20 años. Ha sido entrevistado por el programa "Testimonio" de La 2, de RTVE. 
 
Ver vídeoTestimonio - Economía de comunión

Conoció la EdC cuando estudiaba la carrera y desde entonces no ha dejado de luchar por construir un mundo más igualitario y justo también desde el ámbito empresarial. Aprovechando la ocasión os ofrecemos esta entrevista para saber cómo vive la EdC en su día a día.

¿Cómo conociste la EdC? Cuando Chiara Lubich viajó a Brasil en 1991 yo estaba estudiando Ciencias Empresariales. Conocí la noticia y sentí que dentro de mí encajaban varias piezas del puzle: se podía ser empresario y vivir por un mundo más justo.

¿Hubo un antes y un después? En realidad, en aquellos tiempos yo empezaba y aún no había tenido ocasión de tomar grandes decisiones. Al saber que había muchos otros empresarios en todo el mundo que trataban de poner en práctica en sus empresas los mismos valores con los que yo soñaba, encontré una nueva ilusión para formarme bien y llevarlos a la práctica.

Ser empresario de EdC implica un compromiso personal y profesional con esta filosofía de comunión, fraternidad y legalidad. ¿Marca la diferencia frente a tus competidores? Supongo que algo de diferencia frente a los competidores sí que marca. De todos modos, la experiencia me dice que cuando explicas los fundamentos de la EdC a otros empresarios, lo ven como una gran posibilidad de dar respuesta a los grandes problemas económicos. A veces falta coraje, pero todos valoran positivamente hacer bien las cosas y poner el alma en lo que se hace.

En las dos empresas que llevas adelante, ¿todos los integrantes comparten esta visión empresarial? Aun cuando algún integrante no comparta los fundamentos de la EdC, todos podemos aplicarlos en una medida u otra. Al final, vivir la comunión entre nosotros va impregnando el estilo de hacer las cosas y, al menos, a la hora de tomar las decisiones, te las piensas dos veces para tratar de hacerlo todo lo mejor posible.

Dada la situación económica que vivimos, ¿cómo os va con cada empresa? No nos vamos a hacer ricos con las empresas. Y no solo por la coyuntura económica, sino como planteamiento vital. Ese simple hecho da mucha libertad de acción. Es verdad que, como todos los empresarios, estamos pasando por una etapa difícil, en la que todo se negocia, se cuestiona, hemos convertido el mundo en un zoco... Pero una empresa tiene, ante todo, un compromiso social que tiene que llevar adelante y que se convierte en prioritario en los tiempos actuales. Con este panorama, estamos vivos, que no es poco (sonríe).

Cuéntanos cómo tratas de llevar adelante la EdC en tu día a día.  Cuando alguien se pone en contacto con nosotros para demandar nuestros servicios, lo primero que hago es escucharle a fondo para tratar de comprender lo que necesita. Muchas veces, durante la conversación, detecto que no necesita consumir nuestro producto y se lo digo abiertamente. Ese mismo hecho genera, aparte de perplejidad, confianza, porque sabe que no me voy a aprovechar de él. Por ejemplo, esta misma mañana le he dicho a un cliente que debería contratar con la competencia, aun sabiendo que, si me hace caso, puede que lo pierda como cliente.

¿Por qué crees que la Economía de Comunión está cada vez más de actualidad? La gente tiene dentro el deseo de hacer algo grande con su vida. Hay quien ha confiado en el comunismo, en el capitalismo, en el liberalismo como sistemas económicos y los han visto fracasar. La EdC se basa en poner en el centro a la persona, no como alguien a quien explotar o de quien aprovecharse, sino como sujeto a cuya felicidad podemos contribuir a nivel individual y comunitario. Esto es revolucionario de por sí y causa buenas sensaciones a quien oye hablar de ella. Es normal que cada vez haya más interés en la Economía de Comunión.

Parece que las perspectivas económicas van mejorando, aunque muy lentamente. ¿Cómo ves el futuro? No me creo capacitado para anticipar el futuro. Lo que sí que me parece es que tenemos que sacar una gran lección de esta crisis: el consumismo no puede ser la solución a la pobreza ni a la desigualdad. Tenemos que dar paso a la colectividad, apreciar lo que de bueno tienen todos los movimientos sociales y aglutinarlos en la búsqueda de una sociedad mejor. Si seguimos buscando soluciones basadas en el individualismo estaremos condenados al fracaso.

¿Qué te gustaría mejorar de la EdC en España? Me gustaría incrementar la relación entre todos los agentes de EdC en España para buscar sinergias que nos ayuden a ver que, en medio de esta noche de datos económicos, no siempre positivos, cada vez somos más los que estamos abriendo un nuevo camino de luz.

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